jueves, 30 de octubre de 2008

Trapitos

basado en una historia de la vida real...

Me encontraba sola en casa de una amiga, una amiga de hacia muchos años. Ella vivía cerca de mi casa. Solía ir a jugar a su casa muy seguido, el tiempo pasaba, sonreía, corría, me divertía. Sentía que ningún otra niña se divertía igual que yo, hablábamos de ropa, de niños, de maestros guapos, de lo difícil que era la secundaria, me sentía toda una adulta cuando apenas era una menor. Con mi falda de colegial, mi busto todavía no definido y mucho menos mi trasero. Un día me encontraba hablando con ella sobre cualquier cosa, después de una media hora de plática empecé a sentir un sentimiento raro que me agobiaba, mi cabeza empezó a dar vueltas, sentía un raro sentimiento en el estomago, mis entrañas se retorcían, y solo lo pude relacionar con una sola cosa… Mierda. Me percate que tenía ganas de cagar, mis ganas de depositar mis deshechos corporales en una letrina eran incontenibles. Intente fingir que no pasaba nada, que en instantes lo olvidaría, pero me fue imposible.
Pensé en correr a mi casa, en correr recio como el jamaiquino de las olimpiadas, pero al intentar moverme sentía que esa masa café se desplazaba por mi colon dirigiéndose a esas pantaletas de la Hello Kitty que me gustaban tanto y que me habían costado muy caras en la tienda de Sanrio que se encontraba en la Plaza Marina.
Al quedarme sin opciones le pedí a mi amiga entrar a su baño. Un baño muy conservador, con adornitos de patitos con mandiles, un lavabo con base de madera que le daba un olor a mueble de antaño, como a casa de abuelita. Apurada procedí a sentarme soplando con la boca como cuando ya no puedes contener mas. Puse mi trasero en el aro de la taza y expulsé aquella masa de color café que me hacia tener una sensación agobiante.
Sentí el sudor correr por mi frente.Ya con todo afuera me rodeo una sensación de paz y tranquilidad, ya no había nada que me hiciera sentir mal, había visto la luz, había encontrado esa paz interior que te hace sonreír, que te hace querer correr por las praderas brincando de gusto. Sentí que tenía que hacerlo, correr por esa pradera con un vestido blanco con mi pelo largo y yo llena de vida. Pero me detuve, sabia que para usar ese vestido blanco necesitaba limpiarme. Rápidamente busqué papel, tenia que encontrarlo rápido por que no podía dejar que esa paz se disipara, como cuando un niño busca su bicicleta rápidamente para salir a pasear con los demás.
Perdía mi tiempo, pues ese papel no existía… no había papel!. Sentí un nudo en la garganta, al momento quede paralizada y no sabia que hacer, saltar por la ventana? Suicidio?, todas esas opciones pasaron por mi mente, pero opte por la mas sabia de todas.Abrí la puerta unos ligeros 10 grados con mucha cautela. Asome la cabeza, alcancé a sacar mi boca y con una voz quebradiza grite: “Amigaaaaaaa! No hay papeeeel!”.

Mi amiga lo tomo como algo tan cotidiano, la falta de papel en su baño no la sorprendía, camino hacia la puerta con una seguridad que no le había visto jamás, se paro a un lado de la puerta y sin verme la cara me dijo “espérame tantito ahorita te traigo.”Me quede pasmada, casi inmóvil por la falta de papel, tan solo esperando que ese momento se acabara. Pero las cosas nunca pasan como uno quiere.Mi amiga se acerco a la puerta de nuevo, pensé que todo estaba bien, que me entregaría el papel, me limpiaría e iría a correr a esa pradera sobre ese verde y bello pasto con ese bonito vestido blanco. Sin embargo, veo su mano, me toma por sorpresa, son unos trapitos… Trapitos! Unos trapitos como de tela de camiseta AAA de color oscuro. Anonadada procedí a preguntarle para que me entregaba esto? Pensé que había olvidado que yo necesitaba papel y que queria que los colocara en el toallero del baño. Al contrario ella procedió a contestarme “Son trapitos”, intente reafirmar “trapitos?” y contesta “Si! Son trapitos para que te limpies!” De nuevo quede anonadada, ahora mas, me llegaron muchas preguntas e insultos a la mente pero lo mas sensato que podía salir de mi boca en esos momentos fue “Y que hago con ellos?”, a lo que ella respondió, “Alli aviéntalos cuando los uses.”


Mi corazon empezo a palpitar de una manera descontrolada, pense en correr, en huir, en no limpiarme, pero decidi esperar, despejar mi mente y pensar ya que me encontrara mas tranquila. Recorde que tenia una servilletita guardada en una de las bolsas de mi ropa. Procedi a tomarla y limpie lo que pude, parecia que estaba en una clase de origami y el unico papel que teia era esa servilleta. Hasta el momento no recuerdo si deje particulas de cagada en mi trasero. Lo unico que se es que en casa de mi amiga no usan papel, usan trapitos para limpiarse.
Hace unos dias me tope con mi hermana a la cual salude, ella me comento que después de tantos años visito la casa de nuestra amiga de la infancia, me dijo que habia entrado a ese mismo banio a orinar y que se percato de que seguían usando trapitos para limpiarse.

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